Testimonios

RESIDENTES

«La vida es adaptación a las circunstancias e ilusión por salir adelante»

Rosa Navarro

Residente Residencia para personas mayores Roca i Pi
Rosa Navarro | Residente Residencia para personas mayores Roca i Pi

Rosa Navarro vive en la Residencia para personas mayores Roca i Pi desde el año 2007. Hemos hablado con ella de cómo es vivir en la Residencia y también de su infancia en Canyet, un barrio de Badalona, en una casa en la que tenían cabras y vendían leche. “Cuando explico esto a los niños de ahora les gusta mucho y les parece un cuento”.

“Cuando era pequeña yo era payés en Canyet, recogía huevos y teníamos cabras. Yo era la cabra más loca de todas, era como una ‘bichita’ y todo el día corría detrás de ellas. Un día me caí con muy mala suerte”. Rosa Navarro, que vive desde el año 2007 en la Residencia Roca i Pi, nos dice que después de la caída cuando era niña estuvo muchos meses en el hospital y que “como no existían los avances que hay ahora ”, a partir de entonces iba coja y con bastón.

“Yo no podía correr como los demás de niña ni podía bailar cuando era joven pero he sido feliz porque me he adaptado a lo que tenía. La vida es difícil… Si quieres tener lo que no puedes vives amargado y amargas a los demás. Yo no podía bailar igual que los demás pero me relacionaba y hacía grupo, ¡eso sí que es importante! Y valorar lo que tienes”, destaca Rosa.

También recuerda que hacían mucha vida en la calle con sus vecinos y vecinas. “Éramos como familia. Y celebrábamos todas las fiestas”. Todo esto lo ha explicado a los niños y niñas del Colegio Virgen de la Salud en el proyecto intergeneracional que relaciona a alumnos y personas mayores de la Residencia. “A los niños les encanta saber cómo era la vida antes. Íbamos a Barcelona una vez al año, era como ir al extranjero. Había más inocencia”.

“Vine a la Residencia porque yo quise. Un día un vecino mío que vivía solo se cayó y me cogió miedo. Cuando pude entrar me sentí tranquila y segura y tenía una compañera de habitación que era como mi hermana. Cuando murió tuve un disgusto de miedo y me sentí sola… Pero bueno, después vinieron otras compañeras también. Tengo buena relación con la gente porque intento no ser conflictiva. No quiero que sigan mis ideas, cada uno ve las cosas a su modo y tiene su carácter”.

Sobre el tema de la pandemia dice que le ha dado miedo. “Antes hacíamos más cosas y tenía más seguridad, ahora voy más encogida… Pero aquí pues velan por nosotros porque somos de riesgo… Debemos adaptarnos también, debemos sabernos adaptar y aprovechar nuestras circunstancias, las que nos tocan”.

Una de las actividades que más le gustan en la Residencia es la música. “La música es el alimento del espíritu, de dentro, de los sentimientos… Aquí en la Residencia gusta mucho el flamenco y Manolo Escobar pero a mí me gusta Pavarotti, Alfredo Kraus… Cuando era pequeña íbamos a las carpas, en la fiesta mayor de Badalona, en agosto. Aquello era «el no va más». Mi padre cogía un palco para toda la familia y lo pasábamos muy bien. No hacíamos fotos, no como ahora con tantos móviles. Pero yo lo recuerdo muy bien. Si la abuela hubiera visto un móvil diría que era cosa de brujas. Antes cuando no se entendía algo siempre decían que era cosa de brujas”.

“Yo creo que en 200 años no se ha evolucionado tanto como en los últimos 50 años. A mí me parece que ahora la vida es demasiado rápida pero ¡si me hubiera tocado vivir ahora quizás vería algunas cosas como “sosas”! La vida siempre te da experiencias diferentes y debemos vivir la vida en positivo y tener ilusión por salir adelante”.